viernes, 8 de septiembre de 2017




HISTORIA DE LA SEXUALIDAD


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    Desde los inicios de las civilizaciones  el hombre concibe a la sexualidad netamente como un método de reproducción, teniendo en cuenta que la  forma de definirla, comprenderla y vivirla dependían de cada una de las distintas culturas y sociedades que han existido a lo largo de la historia de la humanidad. En la actualidad se conoce que la sexualidad no implica solamente reproducción sino también otros aspectos como lo son el género, la orientación sexual y la identidad, es ahí donde podemos darnos cuenta de la evolución que ha tenido a lo largo del tiempo 
      
       En la sociedad babilónica existía una monogamia muy marcada en la cual la mujer solo era un objeto de placer y un método de reproducción, el adulterio en la mujeres era castigado sin embargo a los hombres se le permitía tener concubinas.   En la Grecia antigua en la cual la homosexualidad era considerada dentro del ámbito educativo, en el cual el maestro podía instruir a sus alumnos si no se daba en este ámbito era castigado, en esta cultura la sexualidad no busca solamente la reproducción sino también la búsqueda del placer, la admiración del cuerpo era importante para ellos por lo que la infidelidad ya no tenía tanta represión. 

      En las civilizaciones prehistóricas era vista como una forma de asegurar la existencia de la raza humana, siendo la mujer la encargada del cuidado de los hijos, sin embargo existen algunas evidencias de las manifestaciones de la sexualidad en aquella época como la Venus o figuras talladas de genitales.   Ya en la cultura egipcia se concibe a la sexualidad como un acto igualitario, la mujer tenía una posición privilegiada pero no en la familia, se permitía el incesto entre hermanos, también existían desigualdades como por ejemplo si existía infidelidad por parte de la mujer implicaba castigo y posible pérdida de sus derechos, también se consideraba al divorcio algo común así como el incesto y el adulterio. 

      En la antigua Roma estaba la sexualidad era vista como un medio de control tomando la masculinidad un nivel principal en esta sociedad, el rol de la mujer era muy limitado, es adulterio ya es mal visto en esta época, la promiscuidad existía fuera del matrimonio ya que el hombre casado podía tener relaciones sexuales donde y como quisiera. 

       La sexualidad ha ido evolucionando junto con la forma de pensar del ser humano. En la Prehistoria era una simple satisfacción del impulso reproductivo. Es probable que la preocupación por la sexualidad no contara demasiado en las primeras comunidades cavernarias debido a la vida totalmente insegura de los primeros hombres. La persecución de la caza y la búsqueda de frutos obligaban a un constante cambio de refugios. La sexualidad pasa a ocupar un lugar importante en la civilización con el descubrimiento de la agricultura, permitió establecerse por períodos prolongados en territorios fijos, con lo que hombres y mujeres pudieron conocer el placer de reproducirse. 

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        Durante la Edad Media los actos sexuales materiales que un hombre pudiera tener con otro hombre, o incluso con una mujer (si la penetración era anal) y no pocas veces el sexo con animales era calificado como delito de sodomía. Intervenía la Iglesia (Inquisición mediante) pero también el Estado que era quien aplicaba el castigo. Pero en el siglo XIX tales prácticas se redefinen, ahora serán conceptuadas por la ciencia médica bajo una nueva denominación: “homosexualidad”. Pero tampoco serán consideradas ya meros delitos, sino caracteres de una personalidad, un tipo de ser humano específico, una “especie”. Se nace y muere homosexual, o eventualmente, según el mismo discurso médico, se intenta curar (Figari, 2010).

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   Sigmund Freud (1856-1939), médico vienés, demostró la trascendencia de la sexualidad en los individuos. Su teoría de la personalidad, tiene como pivote el desarrollo sexual. Introdujo el término de “libido” como la energía de la que emanan todas las actividades de los hombres. Por la misma época de Freud, el médico inglés Havellock Ellis publicó su obra Psychology of Sex. El describe que el deseo sexual es igual para hombres y mujeres y refuta que la masturbación ocasionara insania. 

     Margaret Sanger inició el movimiento de control de la natalidad en los Estados Unidos y entre 1922 y 1927 publicó artículos sobre la sexualidad de la mujer. Geramine Greer, feminista activa, publicó su obra “El eunuco femenino”, que es considerada el baluarte del movimiento feminista. Alfred Kinsey inició el estudio sistemático de la sexualidad y en 1966 Masters y Johnson publican su libro “Respuesta Sexual Humana”, anotando que tanto hombres como mujeres tienen la misma capacidad de respuesta sexual (Chaverry, 2017).

     La sexualidad humana, el deseo, el vivir y el morir, vivir de acuerdo con el deseo puede ser peligroso, el psicoanálisis lo hace acontecimiento; pero una vez advertido de ello el sujeto puede enfrentarse a esa aventura, y esto nos conlleva un riesgo, Sí, pero una vez advertidos, vale emprender la aventura, la sexualidad que se asume como siempre parcial, incorporando lo que falta, sin omitir lo que excede, sin dejar de hablar de lo excluido: la mujer, la prostitución, el albur, las mujeres esa historia y, específicamente, las dimensiones que abren la presentación de un goce que atañe a la posición mujer en los seres hablantes. Distancia fundamental y formal que una y otra vez a lo largo de la obra, posición mujer en los seres hablantes, como un recurso, percibo, para poder hacer un corte epistémico con lo que se dice, se mal-dice, de las mujeres desde otras disciplinas sociales, psicológicas, antropológicas e incluso humanas. Posición mujer en los seres hablantes que colocan al devenir mujer más allá de las pretendidas determinaciones anatómicas. 
(Ociel, 2015).

     Al iniciar con esto la historia de la sexualidad fue influyendo poco a poco con los cambios culturales para terminar en lo que hoy conocemos como sexualidad, género, sexo, hay más libertad para que toda persona haga la elección de su sexualidad sin tener que esconderse ya que los padres en la actualidad son más abiertos en conversar con los hijos de sexo, así  mismo en las escuelas colegios se habla abiertamente a los adolescente de sexo y de cómo prevenir los embarazo y tantas enfermedades de transmisión sexual algo que antes no se podía mencionar porque era un tabú.

     La sexualidad ha ido evolucionando junto con la mentalidad del ser humano. Hoy pese a la libertad sexual no es muy distinto, si hablan mucho de fútbol, medicina,   música, se los llama fanáticos, pero si se habla mucho de sexo, se los llama peyorativamente sexópatas más que todo como una forma de asegurar la especie por más años, no era más que una fuerza fecundadora antes de ser una vivencia placentera.

      En la actualidad existen muchos movimientos sociales que han situado a la mujer en un plano de igualdad con el hombre han contribuido a obtener una nueva visión de la sexualidad, con la aparición de la tecnología se da el intercambio de información, opiniones y perspectivas del tema. La sexualidad es considerada como una cualidad única del ser humano, ha ido cambiando la visión de la sociedad sobre esta y sus manifestaciones, aunque aún existan sociedades reprimidas por estas creencias antiguas nos damos cuenta que poco a poco estas perspectivas irán cambiando a medida que pase el tiempo y se implemente una educación sexual de calidad. 







Citas Bibliográficas 

Chaverry, R. (junio, 2017). Hacia un nuevo diálogo entre Foucault y el psicoanálisis: parrhesía, transferencia y emancipación. Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos, 1(2), 245-261. Recuperado de http://revistas.cenaltes.cl/index.php/dorsal/article/view/159
Figari, C. (2010). SEXUALIDAD, CIENCIA Y RELIGIÓN. Córdova, Argentina: Encuentro Grupo Editor. Recuperado de https://sexrojas.files.wordpress.com/2010/10/sexualidad-ciencia-y-religion.pdf
Ociel, M. (enero, 2015). Michel Foucault, Obrar mal, decir la verdad. La función de la confesión en la justicia. . Polis. Revista Latinoamericana, 39(1), 368. Recuperado de http://polis.revues.org/10608#compterendu-10608
Sorli, N. (noviembre, 2002). Breve historia de la sexualidad. Revista de Sexología Identidades, 1(1), 1-3. Recuperado de http://www.inppares.org/sites/default/files/breve%20historia%20de%20la%20sexualidad.pdf

Bibliografía

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Torres, M., Roca, A., Caballero, E., González, A., López, A., Gómez, Y., Carvajal, C., Álvarez, M., Acosta, A., Cárdenas, M., Del Valle, B., López, I., Rodríguez, M., Seija, C., Hernández, Y., García, R. (2011). Educación de la sexualidad. La Habana, Cuba: Ministerio de Educación. Recuperado de http://www.unesco.org/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Havana/pdf/Libro%20Educacion%20de%20la%20sexualidad%203.pdf


VIOLENCIA DE GÉNERO
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       para objetar lo que está vinculado con él género apunta desde la existencia del hombre.  La sociedad quien a lo largo del tiempo ha sido quien los relaciona con términos que determinan si es hombre o mujer, han llevado a los constructos sociales de un sexo y del otro formando los estereotipos en muchos de los casos, sin ahondar en el tema del comportamiento social tanto de hombre como mujer no es la forma como se ve a las personas por su apariencia física sino el interés del rol hacia varios aspectos en el que se desenvuelven.

       Considerándose así que las raíces de sometimiento  y obediencia ciega, sin derecho a refutar o contradecir por parte de las mujeres a lo largo de la historia se encuentra precisamente en el modelo patriarcal, donde la línea jerárquica ha sido y sigue siendo en muchos casos que las mujeres están subordinadas a los hombres, encasillándolas en una postura inferior tanto en el ámbito familiar como social. Sin dejar de lado la discriminación que sufren si es qué se atreviesen por sólo un instante a trasgredir estas normas marcadas que aún se dan en gran medida en la sociedades, y de forma solapada o enmascarada en nuestra cultura, una mujer debe comportarse como tal, eso es muy común escuchar en todas las culturas, es decir; que por el hecho de ser mujer hay que aprender a cocinar, ser madre, esposa amorosa, comprensiva, saber lavar, limpiar etc., lo contrario significaría rebeldí, estas mujeres no defienden sus derechos dejándose maltratar por no cumplir lo que le imponen.



     

       Otros teóricos defensores de la opresión de género se han cuestionado la situación de las mujeres con respecto a los hombres y han puesto especial énfasis en comprender cuán sometidas y oprimidas están por ellos. Tal opresión tiene sus raíces en la sociedad, su organización y estructura, dentro de éstas, no se puede obviar el patriarcado ¨como estructura primaria de poder que se mantiene intencionada y deliberadamente en las cuáles las diferencias de género y su desigualdad son subproductos del propio patriarcado¨ (Pérez, 2012, p. 150).
       
     Se considera que las raíces de subordinación y sumisión por parte de las mujeres a través de la historia se encuentra en el patriarcado, donde el orden patriarcal supone una jerarquía que sigue la línea de género y generación, donde las mujeres y generaciones están subordinadas a los hombres enmarcándolas en una posición inferior tanto en la vida familiar como la pública. 
       
     Sobre el patriarcado, las Teorías Feministas o Socio sexuales,  como contribución al estudio de género, sustentan la idea del lugar subordinado que se le asigna a la mujer en la sociedad y en la familia. Consideran además, la discriminación que sufren ellas, por su identidad sexual (diferencias en los procesos de socialización, especialmente en el ámbito de la familia y la educación) (Pintos, 2013, p. 226).  Para algunos autores las diferencias de género están dadas sobre todo por diferencias, biológicas, psicológicas e institucionales, y por lo cual lo institucional marca una diferencia sobre todo en el desempeño de roles, la mujer se asocia al rol materno, crianza y cuidado de los hijos, esposa, madre y ama de casa haciendo en ellas una experiencia de vida diferente a la de los hombres.





              La misma cultura desde el nacimiento del niño o niña ya le asignan un rol, por ser varón su ropa será celeste, le obsequian carros, balones, y todo aquello que debe tener un varoncito, mientras que a las niñas color de ropa rosado, muñecas tipos bebes, cocinitas, y todo aquello que debería caracterizar a una mujercita, no hay lugar a elección “así es y así debe ser” dice la cultura, por otro lado el niño va creciendo y se le dice no llores cuando se golpea, porque los hombres no lloran, en cambio a las niñas se les dice que deben aprender a cocinar para que sean buenas mujeres cuando crezcan, todo esto que ha sido tan natural desde la antigüedad es lo que acarrea tales problemas tanto para hombres como para mujeres.
     
        El género forma parte de la realidad subjetiva, social e individual, y condiciona la conducta de los hombres y las mujeres, quienes expresan sus expectativas, normas, valores y comportamientos a partir de la visión de lo que es femenino y lo que es masculino. Debido a la interiorización de éstos modelos de género, se construyen roles que tienden a reproducir las diferencias existentes entre hombres y mujeres. Según menciona Molina, E. (2016) “estos roles o estereotipos sociales condicionan de forma distinta al hombre y a la mujer porque ambos son injustamente marcados en diferentes sentidos”. Uno de los géneros se ve histórica y socialmente más privilegiado (género masculino), mientras el otro aparece subordinado al primero (género femenino), (p. 2).   A pesar de los avances en las leyes y la idea de igualdad que se pretende establecer entre hombres y mujeres, el machismo y la cultura patriarcal siguen arraigados en nuestra sociedad, manteniendo relaciones de poder desiguales y persistiendo la subordinación y desvalorización de las mujeres.

       Hacerse hombre o mujer es un proceso socio-cultural que va ligado a la identificación con un género y a los atributos biológicos que designa el sexo. A lo largo de los tiempos el cuerpo de la mujer se ha tomado como un territorio el cual puede ser colonizado por los hombres, quienes adquieren poder sobre el mismo con permiso de ejercer cualquier tipo de abuso o sometimiento sin importar la clase, capacidad, edad o etnia de la mujer.

    Molina, E. (2016) menciona que “consciente de los trasfondos ideológicos de las violencias naturalizadas en el seno de la familia, la comunidad, el medio laboral, el ámbito educativo, el sistema judicial, el sector salud y el Estado, el cual no solamente ha demandado procesos de visibilizarían para conocer las circunstancias que originan la muerte violenta de ciertas mujeres, sino que acompaña el trabajo sostenido por familiares de mujeres asesinadas (principalmente madres y hermanas), y por defensoras de los derechos de las mujeres empeñadas en develar los basamentos de la impunidad”, (p.4). 



       Es muy difícil desarraigar las ideas que fueron implantadas desde la antigüedad, el creer que ser femenina  es sinónimo de debilidad, obediencia, maltrato, irrespeto, etc.,  que para muchos aún sigue siendo algo tan normal tratar a la mujer como objeto que se utiliza, esto se evidencia mayormente en algunos países occidentales, las mujeres son desventuradas desde el momento en que nacen, desde ahí ya están sentenciadas a ser las oprimidas y maltratadas por los hombres, ventajosamente en la mayor parte del planeta ya las mujeres de a poco han ido empoderándose de su autonomía a través de los diferentes roles que hoy cumplen, son madres, esposas, trabajadoras, estudiantes, profesionales, etc., han logrado ganar mucho terreno y demostrar que no son el sexo débil.

       Con relación a las consecuencias que deja la violencia, éstas pueden ser a nivel físico, psicológico y social. Las consecuencias más conocidas son las lesiones como fracturas, hematomas y cicatrices, los abortos, las disfunciones sexuales, las cefaleas, la ansiedad, la depresión, el miedo y otros trastornos psicológicos, el abuso o dependencia de sustancias, el rechazo social, los intentos de suicidio y la muerte.  Debido a que el ejercicio de la violencia se sigue considerando como algo normal, con frecuencia resulta invisible incluso para las mujeres maltratadas, lo que impide una adecuada respuesta al problema. No basta concienciar la violencia hasta ahora naturalizada, también hay que denunciar y cambiar los factores de riesgo para que ésta disminuya, al igual que trabajar en la reparación de las consecuencias explicitas e implícitas que deja dicha violencia en las mujeres.



CITAS BIBLIOGRÁFICAS 

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Pallarés, M. (2012). Violencia de Genero . Barcelona: Marget Books.
Pérez, Y. V. (2 de junio de 2012). Violencia de Género: Perspectivas Reales. (J. C. M., Ed.) Contribuciones a las Ciencias Sociales, 40-70. Obtenido de http://www.eumed.net/rev/cccss/20/yvp.html
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BIBLIOGRAFÍA

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jueves, 7 de septiembre de 2017







CURRICULUM DEL AUTOR

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Doraliza Gamboa Vélez,  estudiante del sexto semestre de la carrera de psicología, terminó la secundaria en el colegio particular Matilde Amador Santisteban en la especialización en contabilidad y Administración, estudió en la Universidad de Milagro UNEMI hasta sexto nivel en CPA, realizó cursos en el colegio de contadores del guayas, en el SECAP estudio contabilidad bancaria, elaboración de kardex, cursos de computación, módulos de ingles en el Centro Ecuatoriano Norteamericano CEN. 

sus experiencias laborales en el año 1995 en SAN SAETA en el área de Recursos Humanos, TRASPORTE RENACER desde el 2001 hasta el 2013 en el departamento de Recursos Humanos en estas empresas pudo notar  que no contrataban a los psicólogos para la selección  del personal, era el Ingenieros Comercial el que se encargaba de esto, ha realizado prácticas pre profesionales en los CIBV,  colegio Fe y Alegría  con adolescente.